No existen buenas excusas para evitar el ejercicio

February 3, 2015 Ejercicio y Bienestar

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Hacer ejercicio debería entenderse como una experiencia gratificante, y no como una tarea que se hace de mala gana. Es importante encontrar una rutina de entrenamiento que se amolde bien tanto con tu estilo de vida, como con tus gustos personales y tu actual condición física. Si llegas a la conclusión que gastas más tiempo inventando razones para no hacer ejercicio que el tiempo real para hacer gimnasia, entonces tal vez llegó el momento que debas evaluar tu rutina.

A continuación figuran algunas de las excusas más comunes y maneras simples de superarlas.

Excusas de Tiempo:

“Si hago ejercicios en la mañana, llegaré tarde a la oficina” o “Tengo un montón de diligencias y trabajo en la casa esta noche”

En lo fundamental, estas excusas vienen de una falta de planificación. Si prefieres hacer ejercicios en la mañana, pero siempre andas corriendo atrasado, pon la alarma media hora más temprano. Un entrenamiento temprano en la mañana puede realmente ¡dejarte lleno de energía por el resto del día! Si tu día se ve copado con diligencias diversas y con el trabajo doméstico, trata de limitar el tiempo que te consumen, programando varias para el mismo día. Concentrar varias tareas en un solo día te deja el resto de la semana libre para el ejercicio y otras actividades.

Excusas Familiares:

“No paso suficiente tiempo con mi familia” o “Mi familia no me va a aguantar mi dieta y un programa de ejercicios”

Muchas familias llevan estilos de vida agitados, por lo tanto, es importante que compartas tiempo de calidad junto a ellos, cada vez que sea posible. Entonces, ¿por qué no pasar un tiempo haciendo ejercicios con ellos? Salgan de excursión, vayan a nadar, o paseen juntos por un parque después de la comida. Si tu familia aún no se sube al tren de la nutrición y la buena salud, actúa como un ejemplo a imitar. Cuando te vean cosechando los beneficios de llevar un estilo de vida saludable, es probable que decidan unirse a ti.

Excusas de Trabajo:

“Trabajo muchas horas, y cuando llego a casa no siento ganas de hacer ejercicios” o “Yo hago ejercicios en mi trabajo”

Aunque hayas trabajado todo el día, el ejercicio es importante de todas maneras. No solo reforzaras tu nivel de energía para el resto del día, sino que también te ayudará a relajarte de la tensión de cada día. Los empleos con exigencias físicas a menudo son aburridos y provocan tensiones. Es importante hacer algún ejercicio no relacionado con tu trabajo, con el fin de deshacerse de la tensión acumulada durante el día. Realizar un tipo diferente de actividad física también puede ayudar a prevenir que tus músculos queden adoloridos por efectuar un trabajo repetitivo todo el día.

Excusas Emocionales:

“Me siento muy deprimido para hacer ejercicio” o “Estoy aburrido con mi rutina actual”

Ya sea que te sientas deprimido, o que te hayan diagnosticado realmente una depresión, ¡el ejercicio es justo lo que el médico prescribiría! El ejercicio eleva naturalmente el nivel de la serotonina química, la que tiene un efecto directo en nuestro estado emocional. Si te aburriste con tu actual rutina de ejercicio, simplemente intenta una nueva, o experimenta con una variedad de rutinas. Si haces ejercicio solo, invita un amigo para que te acompañe. También podrías hacerte socio de un club de gimnasia, el que podría ofrecerte muchas opciones de ejercicios.